Se dice cuando alguien va de flipado, con aires de grandeza, como si mandara más que nadie, pero en realidad no corta ni pincha. Es postureo puro: pecho fuera, tono de jefe y cero motivos. Muy útil para bajarle los humos al típico que se viene arriba por cualquier tontería.
"Mira al Manolo, está de importantón porque le han dado un boli nuevo en la oficina y ya va repartiendo órdenes como si fuera el director."