Se dice cuando alguien está cotilleando a gusto, mirando y escuchando para enterarse de los chismes del barrio. Es el típico plan de terraza, cafelito y oreja fina, pero también vale para el rellano o la ventana. No es necesariamente malo, pero si te pillan, quedas como un poco metomentodo.
"Pasé por la plaza y ahí estaban la Rosa y el Julián con el cortado, pegados a la barandilla, de chafardeo con el nuevo vecino. En diez minutos ya tenían temporada completa."