Se usa para decir que alguien se anima a entrarle a un problema pesado o a una situación bien complicada, con todo y sin rajarse. Es como decir que te avientas la bronca aunque esté ruda y dé flojera o miedo. Muy de banda que no se echa para atrás, y la neta suena bien chido.
"Se cayó el sistema, el jefe anda histérico y todos se hicieron güeyes, así que me tuve que aventar un trompo y arreglar el desmadrito yo solo"