Se dice cuando algo está genial, de lujo, que te ha salido redondo y no le puedes sacar ni una pega. Es como soltar un “perfecto” pero con más calle y más salero. Vale para comida, planes, ropa o lo que sea. Y sí, suena un pelín noventero, pero sigue entrando fino.
"Nos plantamos en el chiringuito, pedimos pescaíto y una jarrita, y estaba todo dabuten. El camarero nos miraba raro de lo felices que estábamos, vaya cuadro."