Se dice de alguien que anda con poquísima paciencia y se enciende a la mínima, como si tuviera la mecha lista para prender. Vamos, que está irritable, susceptible y con ganas de saltar por cualquier cosa. Mejor hablarle suavecito o dejarlo tranquilo un rato, porque hoy no está para bromitas.
"Oe, compadre, ni lo piques a Juan ahorita, está con la mecha corta desde que le negaron sus días libres y ya anda buscando bronca."