Se dice de alguien que está verde para algo, o sea, nervioso, intranquilo o todavía sin la experiencia para manejar la situación. La idea es la del guineo verde: aún no está maduro, le falta. Va bien para vacilar a un amigo cuando se nota que anda perdido o se ahoga en un vaso de agua.
"Mirá vos, te tocó exponer y ya andás sudando frío. Dejá el drama, hombre, si estás como un guineo verde y ni ha empezado la clase."