En Santiago del Estero te dicen que estás churrasqueado cuando el calor te cocina como a un asado: quedás frito, pegoteado y sin energía para ni levantar una ceja. Se usa para quejarse del sol bravo y del bochorno, cuando ya no te da el cuerpo para nada. Y sí, allá el calor es deporte extremo.
"No me pidas ni que barra, chango. Salí dos minutos al patio y ya quedé churrasqueado, me tiro bajo el ventilador con un tereré."