En Jalisco se usa para decir que alguien está dormidísimo, pero de esos que ya se desconectaron del mundo. No es una siestita, es sueño profundo, con ronquido incluido y cero chance de que se levante a la primera. También puede sonar a que anda bien a gusto, tirado y sin pendientes. Y sí, da risa verlo.
En San Luis Potosí se dice de alguien que anda bien ido, como atontado o medio dormido, sin reaccionar a lo que pasa alrededor. No es que esté “concentrado”, más bien está en modo zombie, pegado y sin pila. También puede sonar a que anda bien pacheco, según el contexto. Y sí, da risa verlo.