Se dice cuando alguien por fin aterriza y deja de andar en las nubes, creyéndose la gran cosa o viviendo en su mundo de fantasía. Algo le pega un jalón de realidad, como un regaño, una deuda o un bateo, y se le baja lo soñador. Suena muy norteño y bien directo, sin tanta vuelta.
"No hombre, al vato le llegó el recibo de la luz y quedó bien bajado de la nube, ya ni presume la troca y hasta anda pidiendo chamba."