Se dice cuando alguien está bravo, picado o molesto por algo, como que anda con la mecha corta. Es parecido a estar quemado, pero con sabor bien venezolano, como si se te hubiera pegado el calor de la parrilla. Úsalo cuando ves a alguien con cara de pocos amigos y cero paciencia.
Se dice de alguien que está picado, celoso o con una arrechera por dentro porque a otro le fue mejor. Es como quedarse tostándose en su propia rabia, sin decirlo de frente, pero con la cara hablando sola. Muy de cuando alguien ve tu suerte y en vez de alegrarse, se le quema el alma.