Se dice cuando alguien está tan colocado que parece una estatua, sin reacción y con la mirada perdida. Puede ser por porro, pastillas o lo que sea, pero la idea es ir pasadísimo y medio tieso, no precisamente relajado. Suena bastante de calle y un pelín bestia, pero se entiende al vuelo.
"Tío, a Joan le pusieron dos cubatas y un par de caladas y acabó a tope de piedra en el banco, mirando al mar como si fuera un faro."