Se dice cuando vas con el subidón de fiesta, con alegría y un puntito de descontrol, normalmente por haberle dado al kalimotxo. No significa solo estar borracho, es más bien ir a tope, con la cuadrilla encendida y la noche por delante. Muy de poteo y de acabar cantando lo que sea.
"Salimos por el Casco Viejo, dos potes y tres kalimotxos después íbamos a tope, cantando con la cuadrilla y pidiendo otro en el siguiente bar."