Se dice de alguien que está al acecho, bien atento y con ganas de saltar a la primera oportunidad, como un galgo cuando ve la liebre. Puede ser por laburo, por chusmear o por chamuyar, pero siempre con esa vibra de no perderse una. Suena medio pícaro y bastante de vivo.
"En el cumple, el Juan estaba a lo galgo con la piba nueva, ni bien cayó al patio ya se le pegó a charlar y no la largó más."