Se dice cuando alguien arranca a dar la lata de forma pesada, insistiendo una y otra vez con el mismo tema. Puede ser por hablar sin parar, por intentar convencerte o por meterse donde no le llaman. Vamos, que te taladra la cabeza y no hay quien lo pare. Muy de bar, de familia y de colega intenso.
"Tío, no empieces a dar la tabarra con la dieta otra vez, que estamos de pinchos y ya bastante tengo con sobrevivir al picante."