Estado en el que quedas después de una pea tan brutal que sientes que la resaca te secuestró el cuerpo, el alma y hasta las ganas de vivir. Andas lento, con la cabeza dando vueltas y el estómago en modo protesta. Es como si te hubieran pasado factura por cada trago de anoche, y con recargo incluido.
En Atacama se dice cuando andas con la mala encima y sientes que la vida te está cobrando todo junto. Es como estar medio atrapado entre problemas, deudas o puras pifias, y no te sale una. No es el embargo legal tal cual, es más bien una forma dramática y chistosa de decir que estás hasta el cuello.