En Falcón se dice así cuando te pegas una siesta corta pero sabrosa, de esas que te tumban un ratico y te dejan como nuevo. No es dormir toda la tarde, es más bien desaparecer un momento para recargar pilas. Suena a cosa de playa y brisa, y la verdad es que provoca solo de oírlo.
Se dice cuando te vas a pegar unas vacaciones bien tranquilas, en plan cero estrés, solo sol, playa y no hacer absolutamente nada. La idea es vivir como un camarón: tirado, relajado y feliz, sin apuro por nada. Perfecta para cuando ya estás quemado del trabajo y necesitas desconectar de verdad.