En Córdoba se dice cuando te vas a bailar y te mandás un buen descontrol en la pista. Es salir al boliche con ganas, moverte sin vergüenza y darle hasta que te duelan las patas, como si mañana no existiera. No es un baile finito, es puro agite y actitud. Y sí, suele terminar en transpiración y risas.
"Caímos al boliche y nos echamos un trolín mal, terminamos todos transpirados, con la garganta rota de cantar y el guardia mirándonos como diciendo: aflojen, culiaos."