Se usa cuando alguien se pone a escuchar con mucha atención una conversación ajena, casi siempre para enterarse del chisme más fresco y sabroso. No es solo oír, es ponerse en modo radar chismoso total. En Nuevo León se aplica mucho en reuniones familiares, en la oficina o en la peda, y la verdad es que tiene su encanto.
Ponerse al tanto de los chismes del barrio o simplemente prestar atención, pero en plan discreto y relajado como un buen isleño.