Se dice cuando te piras de un sitio sin despedirte ni dar explicaciones, en plan fantasma. Estabas ahí, y de repente, pum, desapareciste y el resto se queda a cuadros cuando lo nota. Muy de salirte por la tangente para evitar el rollo, la charla eterna o el compromiso. Feo, sí, pero útil.
"Estábamos en el guachinche con el combo, la charla ya era un tostón y yo, sin hacer ruido, di un vaso de aire. A los veinte minutos preguntaron por mí y se quedaron locos."