Se dice cuando te da el antojo y sales por unos tacos ya de noche, aunque ya hayas cenado o jures que no tienes hambre. Es la típica misión de taquería para cerrar el día con algo bien grasosito y feliz. En Michoacán suena muy natural, como plan improvisado entre compas.
"No inventes, ya es tardísimo y según yo ya cené, pero se me antojaron unos de suadero. Caile, vamos por la esquina y nos echamos un taco nocturno."