En Canarias, echarse un jameo es pegarse una cabezadita, una siesta corta y rica, de esas que te dejan nuevo. Suele ser algo improvisado, en el sofá, en la guagua o donde te pille el sueño. No es tanto “soñar despierto”, es más bien desconectar un rato y volver al mundo con otra cara.
"Chacho, después del potaje me eché un jameo en el sofá y cuando abrí los ojos ya estaban poniendo las noticias otra vez."