Se dice cuando alguien te echa la mano y te da apoyo, sobre todo emocional, como poner el hombro para que te desahogues. También puede ser estar ahí de compas, acompañando en el bajón. Es una forma bien mexicana de decir: aquí estoy contigo, no te rajes. Suena cariñosa y de barrio.
"Güey, ando bien bajoneado por la chamba. Caile por unas chelas y nos echamos un hombrazo, nomás pa’ sacar el coraje."