En Moquegua se dice echarse un castillo cuando te tiras a dormir una siesta que se va de las manos. Empiezas pensando que solo vas a cerrar los ojos un ratito y terminas roncando como si no hubiera mañana. Es esa dormida traicionera después de comer que te deja medio zombi pero bien contento.
Expresión graciosa para hablar de una siesta tan seria que parece que te mudas a vivir a un castillo y cierras el puente levadizo. Es dormir a lo grande, con desconexión total y cero remordimientos. Muy de después de un buen plato de comida, cuando el sofá te mira y tú ya sabes que vas a caer redondo.