Qué significa
En Moquegua se dice echarse un castillo cuando te tiras a dormir una siesta que se va de las manos. Empiezas pensando que solo vas a cerrar los ojos un ratito y terminas roncando como si no hubiera mañana. Es esa dormida traicionera después de comer que te deja medio zombi pero bien contento.
Ejemplos de uso
"Hermano, dije que iba a ver un capítulo nomás después del almuerzo y terminé echándome un castillo, desperté cuando ya estaba anocheciendo y mi vieja renegando porque no ayudé en nada."
"Después del seco de cabrito del domingo en casa de la suegra en Moquegua centro mi cuñado se echó un castillo en el sillón hasta las siete de la tarde, se perdió el postre, el café y la mitad del partido del Atlético Universitario en la televisión del salón."
"En la finca de los abuelos en Carumas dije que cerraba los ojos cinco minutos después del almuerzo del sábado, me eché un castillo histórico, desperté con el silbido del agua del pisco hirviendo en la cocina del corredor y la familia ya estaba en el segundo café del día."
De dónde viene
Imagen moqueguana del castillo de naipes que se construye con paciencia durante la sobremesa para derrumbarse silenciosamente cuando el cuerpo cede al sueño después del segundo plato. La frase nació en las casas de pisco y tradición del sur peruano donde la siesta del domingo es ritual sagrado, y se aplica con cariño a quien promete cinco minutos y termina tres horas dormido en el sillón del comedor.