Se dice cuando te pones a hacer una llamada supuestamente cortica y terminas pegado al teléfono media vida. Suele usarse en plan cariñoso o medio cómplice, sobre todo si es con el crush o con alguien que te tiene bobo. Vamos, la típica llamadita que era de cinco minutos y se volvió novela.
"Mamá, ya va, no me regañes, que me eché la llamadita con Josué y cuando vi ya era tardísimo. Se me fue la hora volando, pues."