Se dice cuando alguien anda queriendo quedar bien con otra persona a lo grande, tirándole flores, atenciones y hasta promesas, a veces bien exageradas. Es como endulzarle el oído para conquistar o sacar algo. En Guerrero se oye mucho en plan de burla, porque se nota cuando alguien anda de lambiscón.
Se usa cuando alguien le mete demasiado adorno, entusiasmo o presunción a algo para que se vea más impresionante de lo que realmente es. Es como bañarlo en oro para que brille aunque sea bien sencillo por dentro. Suena muy de barrio y la neta tiene su gracia cuando ves a alguien exagerando durísimo.