Se dice cuando alguien le mete esfuerzo de verdad a lo que tiene que hacer, ya sea la chamba, la escuela o cualquier pendiente. Es como ponerse las pilas y no rajarse, aunque andes desvelado y con cara de zombie. Muy del norte y bien útil para reconocer a quien sí le está chambeando.
"Ayer vi a Luis en el café con ojitos de mapache y la laptop echando humo. Anda echándole ganas a la chamba porque quiere pasar todas las materias."