Se dice cuando te apetece salir a dar una vuelta corta, sin planazo ni destino, solo para estirar las piernas y despejar la cabeza. Es como un paseíto rápido de los de “venga, salimos un rato y ya”. Muy de andar por casa, y oye, mano de santo para bajar la comida.
"Va, que me estoy quedando sopa. Nos echamos una salaica por el parque, rajamos un poco y luego ya si eso volvemos a casa."