Se dice cuando alguien se va a tumbar un rato para descansar, echar una cabezadita o recargar pilas. Es como decir echarse una siesta, pero con ese toque local de Guinea Ecuatorial que suena a plan serio: parar el mundo un momento y volver con energía. Ideal para después del curro, del calor o de puro cansancio.
"Llevo toda la mañana con recados y calorazo, así que me piro a echar templo un rato, que si no me quedo frito en el taxi."