Se dice cuando te amaneces de rumba y sientes que le diste la vuelta al reloj, o sea, que trasnochaste tan duro que ya es de día y tú sigues en modo fiesta. Aplica para parches eternos, afters improvisados y regresos a casa con cara de lunes. Cansa, pero tiene su encanto.
"Parce, anoche en ese parche le pegamos la vuelta al reloj y yo llegué a la casa cuando mi mamá ya estaba haciendo el tinto, qué oso."