En Piura se dice cuando alguien se está matando en algo, metiéndole un esfuerzo brutal, como si estuviera dejando la vida en la cancha o en la chamba. No es literal, claro, es para remarcar que está dándolo todo y no afloja ni un segundo. Suena fuerte, pero justo por eso pega.
En Falcón se dice echar sangre cuando alguien se está matando a trabajar, dándolo todo y quedando reventado. Es como decir que sudaste la gota gorda, que casi dejas el alma ahí. Se usa tanto para trabajo físico como para cualquier tarea que te exprime. Y sí, suena dramático, pero tiene su sabrosura.