Hacer una pausa inesperada durante el trabajo o las actividades, en especial para descansar mientras se chismea un rato.
Se dice cuando alguien se hace el desentendido y se pega a la salida o a la fiesta sin poner un centavo, esperando que el resto pague todo. Es el típico que aparece cuando hay trago, pero desaparece cuando pasan la cuenta. Suena medio en broma, pero también es su buen jalón de orejas.