Se dice cuando alguien se pone a llorar o a lagrimear por algo, a veces con su toque de drama incluido. Puede ser tristeza real o puro show para que le tengan pesar. En Bogotá suena muy de parche, como cuando alguien se quiebra por una bobada y todo el mundo ya sabe que viene la novela.
Se usa cuando alguien se pone melodramático a propósito para dar pena y zafar de una cagada, conseguir un favor o que le perdonen algo. Es como hacerse la víctima y tirar el discurso triste para ablandarte. En Aysén se escucha en talla cuando alguien se manda el numerito y todos cachan que es puro teatro.