Ponerse a hablar de cualquier cosa, a menudo sobre temas sin mucha importancia, para pasar el rato o hacer escándalo.
Se dice cuando te pones a platicar a gusto con alguien, sin prisa y sin tema fijo: puro cotorreo de compas, de esos que brincan de un chisme a una anécdota y luego a nada. Puede ser en la banqueta, en la cocina o donde caiga, y se alarga hasta que alguien se acuerda de la hora.