Dicho navarro para cuando te entra un susto de golpe y pegas el típico bote, como si te hubieran gritado al oído o se te hubiera aparecido un fantasma. Vamos, que el cuerpo se te pone en modo alarma y te quedas con el corazón a mil. Se usa mucho contando anécdotas de sustos tontos pero intensos.
"Salí a tirar la basura en chanclas y, al abrir el portal, me saltó un gato de la nada. Eché el ráspanico que casi se me cae la bolsa y todo."