Se usa para decir que alguien suelta el chisme o revela un secreto sin aguantar nada, como si lo aventara a la mesa para que todo mundo lo vea y lo comente. Va con ese tono de que la persona no sabe guardar nada y luego arma el mitote en el barrio. Bien de lengua suelta, pues.
"No le digas nada a Marta, neta. En cuanto se entera, va y lo echa bocabajo en la tienda y ya todo el barrio anda con el mitote."