Se dice cuando dos personas, o alguien con una situación pesada, decide pausar un rato para bajar revoluciones y pensar con cabeza fría. En parejas suele ser el clásico “no terminamos, pero tampoco seguimos igual”. Sirve para tomar aire, aclarar ideas y ver si se vuelve con más ganas o se deja así. Duele, pero a veces salva.
"Juancho y Lupita dijeron que se van a dar un tiempo, porque ya pelean por todo, hasta por quién se comió la última arepa. A ver si se les baja la calentura y hablan bien."