En Coquimbo se usa para decir que alguien se mandó un buen baile, de esos en que giras, te sueltas y terminas transpirado y feliz. Suele salir en carretes, cuando la música está prendida y ya van un par de piscolas encima. No es ballet, es puro vacile con sabor a costa.
"En el carrete del Nico nos dimos un remolino con el reggaetón, la piscola pegó fuerte y terminamos bailando como trompo hasta que el vecino alegó."