En Ecuador se usa para decir que alguien se va de un sitio de golpe, como haciendo retirada estratégica. Puede ser porque se puso incómodo el ambiente, porque apareció alguien que no querías ver o porque ya te aburriste. No es solo girarse, es largarse rapidito y sin dar mucha explicación.
En Tolima se usa para decir que te vas a dar una vuelta, o sea, salir un rato a caminar o a rodar por ahí sin plan fijo, solo para despejar la cabeza. No es que te vayas lejos ni que estés haciendo algo importante, es más bien un respiro de la rutina. Mano de santo cuando todo te tiene mamado.
Se usa cuando ibas tan campante y de repente te acuerdas de algo y te regresas en chinga. Es el clásico giro de 180 porque se te olvidó la cartera, la cita o lo que sea. Lo de “de espalda” suena raro, pero la idea es esa: volver sobre tus pasos porque la regaste tantito.
En Ecuador se usa para decir que a alguien se le volteó el cuerpo del susto, la impresión o el coraje. Es como quedarse frío, mareado o con el estómago hecho nudo por una noticia pesada, un chisme bravo o una metida de pata. No es literal, pero se siente literal. Y sí, te deja sin palabras.