En Caracas se dice cuando a alguien le da un susto o un bajón tan fuerte que casi se desmaya, se queda pálido o se le va el mundo por un segundo. Vamos, un amago de patatús por un susto, una impresión o un estrés brutal. Suena dramático, pero se usa mucho en plan chiste.
"Chamo, cuando vi la cuenta del bodegón me iba a dar el yeyo, casi me siento en la acera como un viejito."