Se dice cuando te quedas pensando y repensando algo sin parar, dándole mil vueltas a un problema hasta rayarte. Es como tener la cabeza en modo licuadora y no avanzar. Muy de conversación diaria para decirle a alguien que se relaje y no se coma el coco. A veces lo mejor es soltarlo un rato y ya.
"Ya pues, no le des tantas vueltas al coco por esa chamba, mejor vamos a la playa, nos tomamos una chelita y mañana lo ves con la cabeza fría."