Se dice cuando alguien le da la vuelta a una situación chunga y acaba saliéndose con la suya, a veces por labia, a veces por suerte, y otras por las dos. Vamos, que ibas directo al marrón y, de repente, zas, sales limpio y hasta quedas bien. Tiene ese puntito de picardía que da gusto.
"Iba a caerme la bronca por llegar tarde, pero solté cuatro excusas, le enseñé el correo del informe y el jefe hasta me dio las gracias. Al final le di la vuelta al roscón, chaval."