Se dice cuando alguien anda de chismoso, pegado a la oreja de otro, soltando cuentos y secretos que no son suyos. Es ese plan de hablar bajito, pasar el dato y dejar el ambiente prendido. En el Cesar se usa mucho en reuniones familiares o en la esquina, y sí, a veces es casi un deporte.
"En la parranda, apenas sonó el acordeón, Maritza se pegó a la mesa y empezó a darle a la orejita con lo de la pelea. Ese man no aguanta nada."