Se dice cuando salís a caminar sin rumbo fijo, solo para despejarte, matar el tiempo o estirar las piernas. No hace falta tener perro de verdad, es más la idea de dar una vueltita por el barrio como quien pasea al bicho. Muy porteño, ideal para cuando no querés admitir que estás al pedo.
"Che, estoy re quemado, salí a dar vuelta al perro por Palermo y de paso me clavé un cafecito en una esquina."