Se dice cuando saludas o te despides con un abrazo que, por el frío y el exceso de abrigo, sale medio desangelado: camperas, bufandas, guantes y cero piel. Es cariñoso igual, pero parece que te abrazó un oso con parka. Muy de lugares donde el viento te cachetea y te deja tieso.
"Che, con este viento fueguino ni se siente nada, vení que te doy un abrazo frío y listo, después nos tomamos un mate para revivir."