Se dice cuando alguien por fin te hace caso, te presta atención o te da entrada, sobre todo en plan ligue. También vale para cuando te toman en serio en una conversación o en el brete. Vamos, que pasaste de ser invisible a que te vuelvan a ver. Y sí, se siente riquísimo.
"Diay mae, al fin Laura te dio pelota en la fiesta, ahora no te hagás el loco y sacala a bailar antes de que se te enfríe el arroz."