En San Luis se dice cuando alguien se pone a hablar sin freno, mete opinión de todo y se va por las ramas como si cobrara por palabra. No es solo charlar, es agarrar el micrófono imaginario y no soltarlo, aunque el tema fuera otro. Ideal para describir al típico que te secuestra la conversación. Y sí, tiene su gracia.
"No invites al tío Juan a la reunión de vecinos, que se pone a dar charla y terminamos discutiendo de OVNIs, el clima y el perro del almacenero."