En Asturias se dice cuando alguien se enrolla más de la cuenta y te mete una charla interminable, normalmente sin que nadie se la haya pedido. Es como soltarte una chapa de las buenas, de esas que te dejan mirando al infinito y buscando una excusa para escapar. Muy típico del pesado con tema fijo.
"Llegó Carlos al chigre y, sin pedirlo nadie, nos dio caleya con los huertos urbanos, el compost y la luna. Media hora ahí, y yo con la sidra caliente ya."