Arte ancestral de hablar mucho, especialmente para enamorar o convencer a alguien con puro bla bla bla encantador.
En Guinea Ecuatorial llamar a alguien cotorra es decir que habla sin parar, que no se calla ni debajo del agua y siempre tiene tema para rato. No es necesariamente insulto, más bien una mezcla de cariño y burla. A veces agota un poco, pero también anima cualquier reunión, aunque no te deje meter mucha baza.