Se le dice a alguien cuando está chamuyando, tirando excusas raras o inventando una historia que no se la cree ni su abuela. Es como un basta de humo, dejá de venderme pescado podrido y decí la posta. Suena bien rioplatense y va perfecto para cortar el verso de una.
"Dale, Juana, no me vengas con que te frenó un pingüino en la ruta. Cortá el pasto y decí que te quedaste dormida, que es más creíble."