Expresión súper cursi y tierna para hablar de la persona que te trae babeando, la que te derrite el alma como nieve de garrafa bajo el solazo colimeño. Es una forma juguetona de decir que alguien es tu amorcito máximo, tu debilidad total, aunque a veces suene tan empalagoso que hasta da risa.
Se le suelta a alguien que va de dulce y achuchable, pero luego te la cuela con una jugada fea o interesada. Vamos, que por fuera parece un melón bien rico y por dentro sale regulero. Se usa mucho en plan vacile o reproche suave, cuando alguien se hace el bueno y te deja tirado.